6 síntomas del temor a la pobreza

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Los temores no son más que estados de la mente.

La naturaleza ha dotado al hombre de un control absoluto sobre una sola cosa: El pensamiento.

Así es, somos controlados por nuestros pensamientos, por nuestra mente, constantemente estamos cargados por experiencias  cada día que llenan y llenan nuestro baúl de pensamientos y que si no sabemos manejarlos  pueden desencadenar una lista de miedos, entre ellos uno de los más fuertes, el temor a la pobreza. Recuerda que la pobreza no solamente es material, también es mental, emocional y espiritual.

Según Napoleon Hill estos son los 6 síntomas del temor a la pobreza:

Indiferencia. Suele expresarse a través de una falta de ambición; de una predisposición a tolerar la pobreza; de una aceptación, sin protestar, de toda aquella compensación que la vida puede ofrecer; de una pereza mental y física; de una falta de iniciativa, imaginación, entusiasmo y autocontrol.   

Indecisión. El hábito de permitir que los demás piensen por uno. El de mantenerse al margen.

Duda. Expresada generalmente por medio de justificaciones y excusas diseñadas para encubrirse, rechazar con explicaciones o disculpar los propios errores, lo que a veces se expresa en forma de envidia hacia aquellos que han alcanzado el éxito, o bien se los critica.

Preocupación. Suele expresarse por el descubrimiento de faltas en los otros, una tendencia a gastar más de los ingresos propios, un descuido del aspecto personal, la burla y el fruncimiento de cejas, la intemperancia en el uso de bebidas alcohólicas y, a veces, en el uso de narcóticos, nerviosismo, falta severidad y de autoconciencia.  

Precaución excesiva. La costumbre de mirar el lado negativo de toda circunstancia, de pensar y hablar de posible fracaso, en lugar de concentrarse en los medios para alcanzar el éxito. Se conocen todos los caminos que conducen al desastre pero nunca se buscan los planes precisos para evitarlo. Se espera “el momento adecuado” para poner en acción ideas y planes, hasta que la espera se transforma en un hábito permanente.

Dilación. La costumbre de dejar para mañana aquello que se debería haber hecho el año anterior. Pasarse mucho tiempo buscando justificaciones y excusas para no realizar el trabajo. Este síntoma se halla estrechamente relacionado con el de la precaución excesiva, la duda y la preocupación. El esperar la pobreza, en lugar de exigir la riqueza.

Ahora que sabes de estos síntomas, ¿Cuál  de estos crees que has vencido o que estas enfrentando?

¿Te gustaría que hablemos de un plan para vencer estos síntomas? Déjanos tu comentario al final de este artículo.

Fuente consultada:

Libro: “Piense y hágase rico de Napoleon Hill

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